Las seis preguntas que deben hacerse los líderes para lograr el cambio real

Mujer gerente con liderazgo efectivo

El liderazgo eficaz no consiste en dar órdenes ni imponer, sino más bien en guiar, en inspirar y, sobre todo, en propiciar cambios duraderos dentro de los equipos. 

Con el tiempo y, tras las experiencias adquiridas y vividas, hemos podido comprobar cómo siempre existe un momento en la vida de un líder en el que debe hacerse aquella pregunta que le define, ¿soy un jefe que da órdenes o soy un líder que guía?

Esa pregunta es el primer elemento para poder dar el salto hacia un liderazgo transformacional, capaz no solamente de inspirar a los demás, sino, a la vez, de transformarse a uno mismo. 

A su vez, aquello que puede servir para comenzar a dar ese cambio son las seis preguntas que nos permiten descubrir nuestras fortalezas, aquellos aspectos a mejorar y el tipo de rumbo que debemos seguir para poder alcanzar un cambio real.

Por qué creen los líderes que está bien cuestionarse el liderazgo 

Muchos líderes piensan que tener una jefatura de la que gozan (o de la que se hacen merecedores por el rango jerárquico que ostentan) les capacita para tener a disposición respeto y compromiso, pero no siempre es así. 

Un liderazgo sin un propósito claro puede dar lugar a un liderazgo ineficaz y de equipo en el que las órdenes se cumplen por obligación, no porque quien ofrece la orden lo crea.

Para nosotros, la autoinvestigación ha sido lo que nos ha permitido pasar a distinguir entre ser unos jefes más o, incluso, convertirnos en líderes, que para el equipo debe ser, al final y a nuestro juicio, en una de las preguntas del título, «¿qué estoy transmitiendo realmente, cómo me ven mis compañeros?». 

Lo que a nosotros nos hizo entender que liderar no es solo hacer ejecutar tareas, es reflexionar como líder y entender, al final, qué te estás dejando en los compañeros. Es más, si no te cuestionas, corres el riesgo de seguir las rutinas y perder el norte en el camino de las cosas. 

Y del mismo modo, preguntándote y así reflexionando, te haces consciente e inicias el camino para dar pasos hacia un liderazgo efectivo, más necesariamente con características de crecimiento y mejora.

Las 6 preguntas del título, claves para líderes conscientes. 

Un líder que busca crecer debe comenzar por interrogarse a sí mismo.

Os compartimos las seis preguntas que os sugiero formularos…

  • ¿Cómo estoy actuando, estoy guiando, estoy dando órdenes? La diferencia entre jefe y líder está aquí: el primero da orden, el segundo guía, inspira, acompaña.
  • ¿Cómo soy percibido por mi equipo? No es solamente lo que pienses sobre ti mismo, sino la imagen que sus colaboradores se hacen sobre cómo lideras tú. 
  • ¿Soy capaz de potenciar los puntos fuertes de mi equipo? Reconocer talentos es el primer paso del liderazgo exponencial que multiplica resultados. 
  • ¿Cómo manejo los errores y los puntos débiles? Culpar no sirve de nada, acompañar en la mejora sí.
  • ¿Mis decisiones son coherentes con lo que predico? La coherencia es lo que convierte a un líder en un referente. 
  • ¿Estoy generando un cambio real en mi entorno? Liderar es ser capaz de transformar y no tan sólo gestionar. 

Recordamos una de estas situaciones cuando nuevos mandos intermedios se incorporaban a un equipo ya consolidado. El principal reto era el hecho de pasar de compañeros a ser líderes, y esto a su vez generaba fricciones. 

Estas mismas seis preguntas fueron el recurso que utilizaron para delimitar el cómo recomponerse y dejar de lado la forma antigua de relación y acoger nuevamente su rol, pero también de una manera empática. 

Cómo utilizar las respuestas para provocar cambios 

No sólo se trata de responder las preguntas, sino que lo relevante es convertirlas en acciones. Es decir, si descubres que estás ordenando más de lo que guías, entonces cambia la comunicación hacia la forma de acompañar. Si el grupo de trabajo no confía en ti, crea espacios de feedback sincero. 

Si observas que no utilizas todos los talentos, entonces rediseña los roles de manera que cada persona resplandezca. 

En nuestra experiencia, el mayor aprendizaje fue saber que el cambio no llega por el mero hecho de “preocuparnos” por algo, sino por el hecho de “ocuparnos” de transformarlo. 

La autocrítica es sólo válida si se aterriza en medidas concretas. 

Evaluaciones de uno mismo y del equipo 

Un tipo de práctica muy interesante es usar alternativamente dos evaluaciones. 

Evaluación de uno mismo, donde se revisan aspectos de la comunicación, del ejemplo y de la toma de decisiones. 

Evaluación del equipo, donde se estudian los resultados del grupo, las fortalezas comunes y las debilidades que tienden a replicarse. 

Al hacer este ejercicio nos dimos cuenta que nuestras reuniones estaban demasiado enfocadas en los problemas y muy poco en los éxitos, por lo que fuimos capaces de ajustar esta tendencia y empezamos a poner en valor públicamente los avances. 

El resultado fue un equipo con más motivación y mayor confianza en nuestras decisiones. 

Ejemplos reales de cambios de comportamiento 

Un caso que nos emocionó fue el de un líder intermedio que, tras plantearse estas preguntas, pudo descubrir que estaba demasiado centrado en “conseguir ser querido” por su equipo, hecho que le llevaba a eludir aquellas decisiones que eran lejanas a la forma en que estaba acostumbrado a dirigir. 

Reflexionando, se dio cuenta que ser líder no es conseguir ser querido, sino guiar con certeza y transparencia. 

El cambio fue evidente, pasó de un liderazgo inseguro a un liderazgo transformacional, esto es, a un liderazgo que merecía respeto sin mediaciones.

Estos procesos evidencian que un liderazgo eficaz no es un estado fijo, sino una cotidianeidad que combina reflexión, coherencia y acción. 

Cómo poner la reflexión en acción 

La gran diferencia que puede existir entre un líder normal y el líder efectivo, radica en la forma de actuar sobre lo que va tomando de sí mismo. 

Reflexionar no es suficiente, pero sin acción no hay transformación. Un libro de liderazgo efectivo puede motivar, pero sólo si lo otorgan a su contexto. 

Nuestro consejo es sencillo, escribe las seis preguntas, respondelas con calma y luego haz un plan concreto de cómo quieres ir mejorando en cada área. Al fin y al cabo, un líder no es sólo lo que piensa, sino lo que consigue transformar en la gente.

Preguntas frecuentes acerca del liderazgo efectivo 

Las seis preguntas que te hemos compartido son una brújula para reencontrar el camino y ser capaz de generar un cambio real en uno mismo y en el equipo.

En nuestro caso, hemos aprendido que la distancia que existe entre estancarse o evolucionar se encuentra en atreverse a cuestionarse y en convertir las respuestas en pasos a seguir. 

Como líder, tu mayor responsabilidad no es la de mandar, sino la de transformar vidas y transformaciones.

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